Animación a la Lectura,
qué grata experiencia
Por: Samantha Pereira
La lectura es algo que se ha arraigado en mí, puedo decir que me
he convertido en una adicta a los libros y es que con cada uno de ellos aprendo
siempre algo diferente. Por esto, cuando
en el colegio nos indicaron que debíamos asistir a clases de Animación a la
Lectura, me llenó de alegría. Pienso que a través de ella, nos transportamos a
mundos inimaginables llenos de sueños y esperanzas.
Las primeras clases, las impartió la Ing. Eneida Bastidas, quien
además era la profesora de Computación. Recuerdo que leímos una historia de
una maestra que se quedó ciega y abrió un colegio para que las personas con
este tipo de discapacidad también pudieran aprender y sentirse útiles en la
sociedad. Esta historia nos dejó un gran
mensaje de valor, respeto y amor hacia la vida, ya que muchas personas
teniéndolo todo se sienten infelices e inseguras, mientras que otras, a quienes
la vida les ha quitado algo, son más fuertes y nos dan una lección de valor.
En otra clase, nos hizo hacer una obra de títeres, esto fue muy divertido,
además que dejamos volar nuestra imaginación creando personajes acerca de los
números; para este taller utilizamos varios materiales reciclados y formamos
unos títeres muy bonitos, luego nos llevaron a la escuela para presentar
nuestra obra y que los niños aprendieran jugando. Recuerdo que en esos momentos todos estábamos
nerviosos y al final terminamos cantando la canción de los números, entonces,
los niños nos aplaudieron y cuando decían la respuesta correcta les obsequiábamos
un chupete o un dulce. Me gustó mucho
interactuar con los pequeñines y poder captar su atención, todos nos divertimos
y nos llevamos una buena experiencia, el saber cómo llegar a ellos a través de
una corta obra teatral de títeres.
Luego, cambiaron de
animadora y fue la Lic. Maricela Osorio Rizzo, docente de Lengua y Literatura,
quien nos dirigió en estos talleres de animación a la lectura, en una de sus
clases nos pidió que trajéramos una historia contada de algún familiar, así fue
que le pedí ayuda a mi primo quien me
contó lo siguiente:
“Cuando era pequeña, y mi mamá salía a trabajar, mi primo era quien me
cuidaba cuando mi abuela preparaba la cena, él me contó que después de ver que
yo estuviera dormida, bajo a tomar agua cuando siente un brisa y eso solo pasa
cuando abres la puerta, luego escuchó que alguien subía los escalones, él pensó
que era mi abuela que iba a ver como estaba y no le dio importancia, así que
como no encontró una bebida en nuestra refrigeradora fue a la casa de mi abuela
(que está como a cinco pasos) en busca de algo que beber, y se paró de repente
al ver a mi abuela cocinando, él se sorprendió y pregunto si de repente no
había ido a mi casa a verme, justo cuando iba a responder se escuchan mis gritos
y salieron corriendo a mi cuarto, y como mi abuela no podía correr mi primo fue
el primero en llegar a mi habitación, y vio como lloraba y veía hacia la
ventana, el dirigió su mirada a ella y dijo que vio a “eso” con una máscara
blanca con grandes ojos negros y luego “eso” cayo cuando fue a ver de qué se trataba,
no había nada. Desde entonces yo no comía, pasaban los días y yo cada vez
estaba peor, tanto así que mi mamá tuvo que bautizarme de manera urgente, sin
fiesta, sin nada, solo con mis padrinos que eran mi tío y una amiga de mamá.
Luego dice mi primo que me llevaron donde varios curanderos porque las
medicinas no me hacían nada, mi madre lloraba, pero su fe dio resultado y por
fin empecé a comer”. Esa historia fue
conmovedora y a la vez aterradora, la quise contar pero me dio tanta vergüenza
que me quedé callada.
También recuerdo que en las clases con la Maestra Maricela Osorio, hacíamos
carteles, cómics, entre otros materiales de apoyo, los cuales publicábamos en
cartelera para que los otros chicos se animen a participar en estos talleres y
valoren la importancia que tiene la lectura para el desarrollo de su
personalidad y su mente.
Una de las experiencias que recuerdo, fue cuando trabajamos en grupo para
hacer un cómic de un cuento, yo elegí
“Cien mil leguas de viaje submarino”, porque esta historia me gusta
mucho, habla acerca de un monstruo submarino y la aventura que viven los
marineros para descubrir y matar al monstruo, el cual al final resulta ser un
submarino. Esta historia está llena de aventuras, enigmas que el lector debe ir
descubriendo a medida que avanza en sus páginas, porque el lenguaje es un poco
confuso, utilizan un lenguaje al estilo marinero y para comprenderlo hay que
buscar la ayuda de un diccionario.
En otra ocasión, hicimos el cómic de Ulises y Las Sirenas, puse sudor,
sangre y esfuerzo pero mis compañeras dijeron que haga otra vez el cómic para
pegarlo en el cartel. Lo más gracioso es que cuando ya tenía el segundo cómic terminado, nuevamente dijeron que les dé el primero porque el segundo era muy
grande. Pero bueno, así son las cosas a
veces, cuando queremos que algo salga bien debemos poner mucho esfuerzo.
Este taller algunas veces me ha traído muchas angustias, por ejemplo un
día, aplicando la ley del menor esfuerzo y por no haber puesto atención en
clases, me tocó pasar un fin de semana haciendo un guión de una película
inventada por nosotros, el cual era de presentar el lunes. Una de mis amigas cumplía sus 15 años y todas
estábamos emocionadas, así fue que estábamos distraídas y una compañera me dijo
mal el deber. Mientras todas se arreglaban para ir a la fiesta, yo pasé
trabajando en casa, al final no era de hacer el guión sino una sinopsis. Bueno, como dice mamá yo
también voy a clases y debo estar atenta a los deberes que mandan los maestros.
En fin, la participación en esta clase de Animación a la Lectura, ha sido
de mucho provecho para los estudiantes y en particular para mí, he disfrutado
cada página leída, cada historia contada, he podido dejar volar mi imaginación
y convertirme en uno u otro personaje, me he transportado hacia otros lugares y
he aprendido que gracias a la lectura podemos ser mejores cada día, ya que
conocemos un poco más de la vida, la sociedad, la historia, las costumbres de
cada época y de su gente.
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